sábado, 23 de marzo de 2013

DIGAMOS (parte I)


Digamos que la vida es esto y no aquello. Que la mentira no traiciona. Digamos que el amor es más fuerte y que el alma se nos caiga a pedazos. Digamos que la gente sabe y que la inocencia es el mejor arma de los que saben, que soy inocente. Y que te quiero. Digamos que sus caras están perdidas en un mundo subterráneo y sus ojos, quien sabe dónde. Digamos que la tristeza y la desazón ya son cotidianas, pero que la sonrisa sigue, con su inocencia. Y su omnipotencia. Digamos que la gente no se apura, que el sol a veces brilla para algunos y que cada quien sabe a donde va. Digamos que las palabras salen solas y de a poco, y que en un rato voy a estar tranquilo, en dónde debo estar, de a ratos. Digamos que la ansiedad que tiene ella, la indiferencia de ellos dos y el aburrimiento que te apaga no son más que tristes y pobres excusas para pasar el día y verte con tu gente. Digamos que me gusta sentarme y pensarte, en aquel tiempo, divina. Digamos que las palabras mejoran y la familia espera contenta, nunca tranquila, pero espera, eso es la familia. Digamos que los extranjeros se ríen de nosotros y nos observan, pensando vaya a saber que y en quien. Digamos que la gente duerme buscando la paz que a veces no se encuentra, ni siquiera dormido. Digamos que el día se queda ileso y vaya a saber por qué el corazón se agita cada vez más, y es verdad, no lo sé. Digamos que todo va a estar bien, porque de es cierto, todo va a estar mejor, mañana, hoy y ahora, y la banda me dice que la lluvia va a parar, y que la voz es mi aliento, y que me cambiaste el destino: vaya a saber uno si eso es cierto. Si aquella noche no te hubiera visto, y vos no me hubieras hablado, y aquellos besos, y aquellas tardes de sol escondidos debajo de un acolchado, riendo despacio para que nadie nos escuche, diciéndonos cosas que no se repiten, y que se sienten. Cosas que sentía. Digamos que no hay puntos ni comas y que la vida no para, y el ritmo de la música el viento o algo parecido me lleva constante, y alguien me mira mientras come. Digamos que cuando leo mis ojos buscan tu nombre. Digamos.. 

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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara