Digamos que la vida es esto y no aquello. Que la mentira no
traiciona. Digamos que el amor es más fuerte y que el alma se nos caiga a
pedazos. Digamos que la gente sabe y que la inocencia es el mejor arma de los
que saben, que soy inocente. Y que te quiero. Digamos que sus caras están
perdidas en un mundo subterráneo y sus ojos, quien sabe dónde. Digamos que la
tristeza y la desazón ya son cotidianas, pero que la sonrisa sigue, con su
inocencia. Y su omnipotencia. Digamos que la gente no se apura, que el sol a
veces brilla para algunos y que cada quien sabe a donde va. Digamos que las
palabras salen solas y de a poco, y que en un rato voy a estar tranquilo, en
dónde debo estar, de a ratos. Digamos que la ansiedad que tiene ella, la
indiferencia de ellos dos y el aburrimiento que te apaga no son más que tristes
y pobres excusas para pasar el día y verte con tu gente. Digamos que me gusta
sentarme y pensarte, en aquel tiempo, divina. Digamos que las palabras mejoran
y la familia espera contenta, nunca tranquila, pero espera, eso es la familia.
Digamos que los extranjeros se ríen de nosotros y nos observan, pensando vaya a
saber que y en quien. Digamos que la gente duerme buscando la paz que a veces
no se encuentra, ni siquiera dormido. Digamos que el día se queda ileso y vaya
a saber por qué el corazón se agita cada vez más, y es verdad, no lo sé.
Digamos que todo va a estar bien, porque de es cierto, todo va a estar mejor,
mañana, hoy y ahora, y la banda me dice que la lluvia va a parar, y que la voz
es mi aliento, y que me cambiaste el destino: vaya a saber uno si eso es
cierto. Si aquella noche no te hubiera visto, y vos no me hubieras hablado, y
aquellos besos, y aquellas tardes de sol escondidos debajo de un acolchado,
riendo despacio para que nadie nos escuche, diciéndonos cosas que no se
repiten, y que se sienten. Cosas que sentía. Digamos que no hay puntos ni comas
y que la vida no para, y el ritmo de la música el viento o algo parecido me
lleva constante, y alguien me mira mientras come. Digamos que cuando leo mis
ojos buscan tu nombre. Digamos..
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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara