Y yo te recuerdo, no se porque. Si hace tiempo te fuiste, y
lo recuerdo perfecto, aquella tarde casi noche, que te querías despedir con ese
momento que sólo nosotros dos sabemos. Aquella tarde casi noche que se volvió
oscura de repente y me dejo hundido en abismos que nunca pensé conocer, y me
dejo sin rumbo, y sin norte. Y hoy estoy acá, nuevo, casi nuevo. Todo el tiempo
me está faltando algo, algo más, y lo busco y lo añoro y lo voy a alcanzar, no
necesito que me lo digas. Yo lo sé. Quien iba a decir que hoy pensara en días
pasados y sonriera, que pensara en ayer y como terminamos con los amigos, y lo
único que salga es una gran sonrisa, mientras que el corazón sigue latiendo
fuerte. Muy fuerte. Porque sabe lo que quiere. Claro que si. Ya lo vió, ya lo
entendió, las palabras salen solas, de las propias manos, y no se hacen a
fuerza, cuando uno está mal o desesperado, cuando uno busca algún refugio que
nos ampare de la fuerte tormenta que se desata, que no nos deja en paz. Uno no
debe escribir en esos momentos, cuando el alma se desarma en gritos y ya nadie
sabe que más puede pasar sólo yo, que alguna vez pasé por eso. Y hoy me ayuda. ¿Debería
uno mostrar lo que escribe?, ¿a quien?, ¿Cuándo?, si en realidad es mio, todo
es mio, todo el tiempo es mio, y no hay dios que pueda cambiarlo. Que ni
siquiera lo intente, pobre diablo, porque esto, como dije, es todo mio. Y yo
sigo mirando sus caras, y me inspiro. Como aquella tarde de abril, -miento, de
agosto-, cuando decidí que todo iba a estar bien. Su cara se rie, vaya a saber
uno si entiende donde está, a ella no le importa, se toca el pelo, aguanta la
risa, y dos ojos a su costado están en otro mundo; ¿Cómo puede uno estar al
lado de una persona sin siquiera notar su presencia?, ¡¿ como permitimos cosa
tan atroz?!, ahora se preocupa, se acuerda de algo, mira el suelo, arriba, está
preocupada, pero vuelve la risa y mueve su pie en círculos, inquieta.
Las canciones de redención están en todos lados, y ahora
llega la alegría de su vida, y él la mira, y le habla. La pequeña no lo
entiende, pero es motivo y causa de vidas, cuentan que es una luz que llenó
espacios vacíos y que florece, muy de a poco, perdiendo su inocencia.
Lamentablemente. Ella sigue preocupada, no la entiendo, ríe de a ratos, se
desespera, piensa en cosas, su pie se sigue moviendo. ¿Leerá alguien alguna vez
esto?, ¿podré plasmar la vida entera y sus extraños minutos en un papel?,
¿podré alguna vez atrapar a alguien?, ¿podré alguna vez bajar con el resto del mundo?.
No traje nada para leer, va a ser un viaje largo, para pensar y pensarme. Como
todo el día, como ayer y antenoche. Sigue preocupada, ahora más que nunca, pero
vuelve la risa, ¿Cómo es posible?, ¿con tanta eficacia?, ¡es perfecta!, no le
importa, ella se ríe, como si hubiera hecho algo que nadie sabe; y su pie se
mueve mucho menos, y mientras escribo esto se queda quieta, mirando el piso,
mueve sus manos, apoya la cabeza, y su pie vuelve a moverse por un instante.
¿Cómo estará mi madre?, ¿y mis hermanas?, ¿podrán algún día descansar como yo
quiero?. Una persona duerme, al lado alguien lo intenta pero no lo consigue, un
niño toma un helado y otro juega con llaves, o monedas, no distingo muy bien el
sonido. Alguien se me sienta al lado, parece no entender lo que hace, asiento
por medio una chica llama a alguien y se pone sería; y enfrente el pie que se
movía ahora es pierna, y no noté si volvió a reírse. La niña lee un libro y se
lo muestra a su padre, el la mira mientras toma mate y asiente, quizá no le
importe, pero ella no lo sabe y está concentrada. Algunos están sólos y sus
ojos buscan aposento otros hablan entre sí, otros siguen comprando. Ella no ha
vuelto a reírse. Y ahora él le habla, y juega con ella, le explica algo, le
muestra el libro, le toca el pantalón, le saca algo, y eso le basta, aunque lo
siga haciendo, esboza una sonrisa, y la sigue mirando, y la escucha con
paciencia, y le toca su mano, debería besarla, al menos decirle te quiero. Él
no para de hablarle, ahora ya se van, no veo a su madre. Y ella no ha vuelto a
reírse, algo le preocupa, demasiado, sus dos pies están en el suelo y no han
vuelto a moverse, ahora se ríe!, yo no sé si estará sola, me preocupa, me
inquieta, su cara me dice algo que no logro descifrar. Ahora del otro lado una
madre duerme y al lado sus hijos, aburridos, ella estará cansada, nadie dijo
que era fácil, creo que sí, está dormida, como tantos otros..
Unas palabras que incrementan la adicción de seguir leyendo,
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