viernes, 30 de agosto de 2013

Las que embravecen

Las conversaciones con cercanos, los días de sol; hay muchas cosas que sirven de vil poesía. La música de antaño, en aquellas calles infernales esperando que oscurezca para poder salir a la luz. El fervor de los fines de semana, la agilidad de las luces, el frescor del agua, nunca nada estuvo mal. -De eso tendríamos que darnos cuenta. Ni nada nunca puede estar peor; hoy estamos acá desde ayer, porque llegamos. Entonces: que me hace pensar que yo no pueda subsistir?, si estoy acá, ahora, en este mismo momento- Se decía al espejo. Hay días que cambia un poco, a veces es constante y terco, ni siquiera el lo sabe. Derrochador por excelencia o vividor, como quieras llamarle. Tiene su tormento. Y lo disfruta a cada momento. Una noche se le ocurrió escribir sobre la verdad y la conciencia, elaboró su mágica teoría y no supo como pudo escaparse. -Hoy el día está bien, aquella batalla de la noche anterior intento liquidarme. Nunca. Siempre hay tiempo y ahora es mi propiedad-. La música es su boleto al espacio, y a las letras. Que de a ratos aparecen fluyendo río abajo y en tiempos revueltos se esconden infames. O se preparan para volver con fuerza, no se si hay alguien que las entienda.-Hay gentes que las hacen música, otros poesía, otros historia y mil modos, se hacen, se amoldan-.


Esta fue su última conversación consigo mismo.

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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara