jueves, 26 de junio de 2014

Un jueves a la mañana el rock daba fuerza para seguir. Él se había levantado intrépido, curioso, con una mujer clavada en el pecho. Esa misma noche la soñó, tal como era antes, su cara, su pelo, volvió a sentirla entre sus manos, volvió a sentirse seguro enredado entre sus piernas, todo en su imaginación.
 Soñó que ella venía una noche sin aviso, y él volvía a caer, sin más.
¿Cómo no ceder ante aquellos encantos?, que ya conocía tan bien. Ella no necesitaba nada, era sólo mirar y él temblaba, moría. Nunca se había visto cosa así. -Yo veo su nombre y me desarmo, quedo paralizado sin saber que decir- me decía mientras tenía la mirada fija en el horizonte, contemplando el mar.
Hablábamos horas y horas en la noche, hasta el punto de no saber si yo era él, o si él era yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara