domingo, 15 de junio de 2014

Hunted by a Freak

¿Cómo se espera a que reaccione?,  ¿el tipo sigue o se tranca?, vaya a saber si la historia lo condiciona, o su tiempo. ¿Qué es lo que tiene que hacer uno para poder estar tranquilo, en paz? –se preguntaba-. Nos están bombardeando y no nos damos cuenta. No hacen estar lejos, separados. La gente come en una mesa y ya no se mira, no se habla. Asienten mirando la pantalla que está en el reflejo, se pierden. Sus ojos están inquietos sus pechos agitados, pero no de amor. Preguntan lo mismo algunas veces, se olvidan de lo que dijiste, dos veces seguidas. Hay preguntas vacías, desintereses, interés por mostrar. Están haciendo lo que quieren. Perdidos deambulamos sin escuchar al corazón, aun sabiendo. Disfruta que es ahora, te dicen, después no se puede. Cuanta desazón. El daño más grande lo estamos haciendo nosotros, no creyendo, no inventando, sin escuchar. Porque nos alienan, y todo está mal menos lo mío, que encima es mejor, y más complejo. Nos cuesta admitir, que mes a mes cada vez vemos menos el sol y la luna. Que cada vez menos, que cada vez menos. En el aire están las cosas que se precisan, en respirar, nada más. Sentir a cada minuto la punta del dedo y la tierra que tus pies tocan, vibrar al compás del sonido del mar o absorber la luz. El aparato es grande, y su fuerza inaudita. Están en las casas, los teléfonos, los bolsillos. El aumento del flujo de la comunicación es directamente proporcional al contenido de la misma, los datos se miden, se tocan. Sirven a uno que sirve a otro, que a su vez es empleado de aquél, que nadie conoce, y es tan nombrado. Se enredan en nombres, en ropas, en pelos. Así te miden, eso sos, hasta ahí ven. Sólo afuera. La enajenación con el trabajo les ordena a seguir, y contestar esa llamada en altas horas, porque ni siquiera están dormidos, están pensando en eso. Nunca hay otra salida. Agachar la cabeza y seguir. Dejar de gritar por aquella locura. Es hacer la fila y pagar. Enredarse en las redes que no existen pero son virtuales, y en eso creemos. En la virtualidad de las cosas. Hay locos que caminan descalzos, tocando su tierra, haciendo uso de ella. El sistema no nos permite vivir en el lugar dónde estamos. Nos vende todo en envases, nos entretienen los colores en los papeles, en las pantallas, mientras que nos cuesta mirar el verdadero color de un atardecer. Vos te querés matar, pero se te hace tarde, cantaba a los gritos una garganta en un concierto, rompiendo el aire con su música. Este es el siglo veintiuno, un lugar que se cae de a poco y se irrita. A menos que quieras cambiar la razón.

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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara