lunes, 25 de agosto de 2014

de esos callejones que funden alcoholes.

Canté alguna canción con los dientes apretados. Algún pie marcó el compás, alguna mano un punteo que no sabe hacer, y mi garganta a volumen bajo para el otro día hacer-la. Como ayer. En voz baja y despacito fui hacia ese lugar del que me voy a despedir, que me dio tanto en tan poco tiempo, que lo hice hacer, para mí. A ese lugar donde llego y me recibe algún abrazo, algún vino, alguna mirada que quizá no me quiera y luego se pregunte el porque, y encuentre silencio, tal como me paso a mi más de una vez.

Ya hoy quizá a esta hora, de la semana que viene, alguna tranquilidad me invada, tal como ahora, de saber que vuelve esa sensación de que todo se mueve hacia adelante, esa misma que sentí aquella vez cuando el barco salía a las nueve de la noche desde Manaus, y yo me metía entre cincuenta hamacas apretadas, haciéndome un lugar para dormir. Cerca de la baranda para ir contemplando tanto verde verdad, como Misiones, de suelo rojo, bah, colorado. Ya otra vez va a ser de llevar cuadernos, de ir caminando tranquilo por algún lugar desconocido, él para mi, y yo para él, porque a cada paso uno cambia, y se renueva, a cada paso se va entrando más adentro de algo, de eso.

Hacen planes de viajar en verano, de irse a la mierda. De ir a buscar eso que se perdió en algún lugar, eso que quedó grabado en la arena, na beira da praia, tanto tiempo viéndonos caminar. ¿Que piensa este tipo mientras va caminando así?, por la orilla del mar mientras se va al trabajo, me hacías referencia en alguna conversación que me acuerdo ahora. Hay un olor a humo suave que me llega y me invita a salir un poco. Afuera está frío, llueve, y adentro hay una pradera mansa que se agita y quiere andar un poco, en este día que ha sido de quedarse en la estufa, de hablar un poco con vos, y ahora de esto.

No para de llover, me quiere hacer quedar acá adentro, conmigo. Y yo que quiero salir y visitar a mi primo. Hacer un poco de ruido y pirar. Correrse.

El último suspiro de hoy: verde. Hay un Rock and Roll que suave va tirando algunas notas, y aparece un bajo punteando muy poco, y una voz de alcohol y alguna otra droga.

Está ese miedo infame de verte, de otra vez, de lo que pueda pasarnos, y pasarte. La intriga de las caras y las manos que no saben si sentir, a los ojos no los dejo hablar, ni a mi boca decir, porque no sé, habrá que esperar hasta que te vea. Tantos planes y dibujos que armamos del futuro se han quedado en el aire, quizá ni nosotros hallamos quedado salvos de la última vez, que no tiene una explicación que no duela, por eso no se piensa. Al menos yo.

Vas tirando esa suave onda por donde sea que pases. Ya me pregunto si está bien volver a caer en ese hechizo que algún día va a terminar igual que hoy, y un poco más que ayer, porque ya lo sé..

y queda esa intranquilidad, de querer que no sea verdad lo que dicen que siempre pasa, lo que ya hiciste una vez, y de ahí viene el miedo, de tocar eso que puede doler y en serio, que puede atacar lo más profundo, y agitar ese mar quieto que supo ser de nadie, y ahora es tuyo.



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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara