jueves, 14 de agosto de 2014

reconocernos es suficiente, al menos por ahora. (un borrador sale a la luz sin pensarlo y sin tocar)

A veces la bici me dice cosas, y hoy fue una. Sólo me frena adelante, el después, ya no el atrás, que nunca sirvió de nada recordar, que estamos ahora.

Hoy otra vez al luna me sorprendió temprano, iba manejando hacia afuera y al doblar sentí su aurora. Y puede que lo empiece a comparar con vos, que me haces falta. A veces de a ratos y con locura, otras veces ni lo mido. Estás en el aire y yo te traigo.

Yo que sé, te sigo diciendo. Es que de verdad no sé nada, ni sé si quiero saberlo. Mejor quedarme acá, ahora, escuchando esta canción, que me dice que dónde la vida duele se abren los ojos del amor, que cuando aparece la desidia te dan ganas de crear. Que soy lo que siento, lo que me pasa, que ese es mi templo, mi casa, y no hay mayor verdad, por lo menos para mí. Y hasta capaz que te entreveras leyendo y te muerdes  los labios, vos que me decís que somos tan diferentes.

No sé hacer las cosas de otra manera, quizá ese sea el mejor mensaje en este momento. Soy lo que voy haciendo, las palabras que justo digo en ese momento, y nada más. Soy ese que no sabe como explicarte, que tiene miedo de atarse, de perderse. Soy ese que salía corriendo tres kilómetros montaña adentro ida y vuelta, y apretar el paso para ir a verte, y encontrarte leyendo a la sombra de aquellas piedras, y quedarnos ahí hasta que salga la luna, y nos sorprenda cambiándonos de lugar para seguir mirando el mundo, quietos, estables. Vos que me hablas de que hubiera sido si... yo que sé, te repito.




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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara