Creé varias realidades, por eso acá hago otra. En otro tiempo. Mientras escucho el tema que dije iba a ponerle nombre a estos versos. Lo escucho. Volví caminando por ese mismo camino, había otro auto diferente a los años, y la luna, claro, era ella. Por eso volví soplando bajito queriendo reventar la garganta en ese grito que quizá me haga escupirla. Sacarla de adentro, de ese fuego que me quema y me hace caminar un poco, estirarme. Ahora por fin la nave va - canta pedro- y ahí viene ese grito loco que quema al sol y moja al mar. Hay un rincón que tiene olor animal, y a voz. Dulce fiera.
Un poco antes...
Puse la clave antes de ir al baño, un poco más los lentes, y listo. Venía pensando frases desde hace cinco esquinas, que sé que son más aunque no voy a pensar para sacar la cuenta. -Mira la luna, salió- le dije a un grupo que me acompañaba al bar donde iba a tomar vino, pidiéndome que les compre vino, porque no se animaban a entrar. Así de furor estaba. Una tarde bajo el sol, y jugando a la bolita. Ahora escuchaba ese tema de buenos muchachos del que no me puedo olvidar esa frase.
Porque pensar en hablar me hace doler la garganta?, hoy saqué, grité. Hoy anduve soltando por todos lados lo que quiere salir y a veces se me opone, en esos momentos en los que me obligo a no salir y a dejarme tirado. Ya basta me decías el otro día, hermano.
Pienso que las dos veces empecé a escribir con P. Y que podría crear dos realidades alternas, mientras ya creo otra, y son tres. ¿Cómo voy a manejarlas?, si apenas puedo esta en la que estoy, que de a ratos me lleva y me invade contigo, que pienso en escribirte: ¿estás sola que te acordás?, ¿porqué saliste a mirarme?, y me obligabas a caminar mirando abajo, y mantenerme feliz con eso.
Lo que quiero hacer se hace sólo, y solo de pensar en tu nombre. Cuando lo único que encaja es escribirlo, pero mis dedos no se animan. Que lindo es sonreír, resoplar, los efectos del tinto, así cualquiera te dije el otro día y me lo retrucabas cagándote de risa, que bueno.
Hoy un truco de magia me valió dos vinos, que en realidad luego fue otro, así que uno por uno, como siempre. Así como yo y vos que nos hamacamos en el viento. A la sombra. Usando un árbol de diván, otro de living, el cielo de techo. Otra vez la pausa que marca el resto, que hace mirar. Que sonríe. Porque eso fuiste vos, felicidad, verdadera. Cosa intensa de aquellos dedos que me hablaban por la espalda, y yo sentía. De aquellos ojos que se abrieron y nunca volví a ver.
A pleno -repetí varias veces ante alguna pregunta.-. ¿Que más importaba que un poco de vino tinto?. El Diene me decía que Mevir era la favela, por sus personajes. Gran fábrica de ingenieros -supe decirle- y el se reía. El siete, el dome, el cabeza y el pera, el jona, el tomate. Me suena un barazo a Cristian Baccino que una vez se dió en una guerra entre barrios, esos asaltos de las calles de balastro contra las de hormigón, bicicletas color aluminio.
Vos marcas de nuevo la pausa, y ya me perdí en que realidad estoy... sea en la que sea, voy a dormir.
Y es tan increíble que mis dedos sigan teniendo ganas de hablar de vos, que no les creo.
Después del titulo..
Si, claro, quizá sea hora de dormir. De ir a ese mundo en el que a veces me despierto y controlo. Para aparecer en este que seguro estaré algo cansado y aturdido, porque me quemé. Me dí. Me saqué de adentro eso que llevaba y casi al principio intenté no convencerme, dándome cuenta.
Vos o yo o lo que sea, cada cual baila su mambo es lo que a veces me sale decir....
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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara