viernes, 10 de octubre de 2014

salpicón del hoy -de verborragia-

Parece que al fin, era acá. Ese nombre de esta ciudad que en calles de Bolivia vi, cuando venía llegando del norte, también en el mostrador de esa película americo-mexicana (?), de la que no sé si alguien salió vivo. Hoy, ayer me perdí y hoy me encontré. Esos tormentos que nos arremeten y nos meten en cruzadas de las que a veces parece no podemos salir. Al final se encuentra ese alivio, en brazos hermanos, que ya se conocen, de repente en algún mostrador, o en alguna plaza bajo el mismo sol, a no se cuantos kilómetros de casa.

Aliviarse, dejarse estar. Darse el lujo de caer rendido ante algo, alguien. Merecer una sonrisa de otros labios, o quizá de algún niño que pasando te mire extraño, sorprendido ante tanta novedad.

Pues así parece al fin. La nave va decía Pedro. Al menos por este instante y ya con eso alcanza, porque aquí y ahora es dónde vivo. Dónde estoy, donde elijo.

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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara