miércoles, 3 de diciembre de 2014


Cambia todo cambia. Yo, tú, él, ellos, vosotros, nosotros cambiamos, y a veces hay que seguir. Ese País de Sombras largas cumple hoy su ciclo, y hay un nuevo espacio binario en el cual viajo en letras, con puntos, comas y reglas ortográficas que yo no sé si la Real Academia Española aprobaría. Que se jodan.
Este mes voy a derrochar mi verborragia virtual, acá mismo.
Trepen a los techos, que ya llega la aurora.



http://binariocamalote.blogspot.com/
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sábado, 25 de octubre de 2014

me quieren escondido, detrás de un disfraz mejor (¿que voy a hacer?) -extracto-

Quizá haga tiempo de lo mismo. Yo no me escucho a mi. Como ese momento que espero no llegue, cuando te vea venir cansada y suspires, y no quieras hablarme. Era mejor su frescura, su risa, sus dientes blancos. Sus ganas de amar y ser amada, de querer. A veces esta ciudad encierra al individuo, hasta tal punto que yo ya no quiera cantar, y eso si que es grave.

Hoy hubo un par de manifiestos, una jornada decisiva. Varios días de salir y dejar párrafos en el aire, letras que te nombran, y sigo esperando ese haga se momento en que todo baje y se haga verso, y todo se vuelva melodía. Como en esa pared de Bolivia que leí, y esa otra que deje escrita.

Puede ser que a veces sienta la sensación de que no, como dice esa canción. Aquellas noches en este estado, o quizá más conocido porque estoy en casa, y no haga tanto calor, y yo no sienta que te espere, en vano. ¿ O no?.

Apareces vos allá desde a distancia, te relojeo en esa esquina, y estás allá, en el caribe. Tus ojos todavía me hablan, tu acento, tu tono de voz.

Escucho esa canción de término tan cercano, que habla de traer un dolor, y una pregunta sobre el futuro. Una enfermedad de mentiras.
Te escribo rápido, aunque quizá sin tanta benevolencia. Esto de volver al lenguaje binario, multidimensional. ¿Cuando bajarán todas esas palabras que te dicen y te quieren?, ¿Cuándo vendrán desde el cielo, todos esos refranes y frases hechas que mi cabeza armó?, mientras te admiraba con esa remera que ya conozco.

Flash, aparece. Ese espacio en blanco que desea ser llenado. Que quizá sea eso mismo que vos en este momento, ese algo que me quiere acá ahora, y después ya no. ¿Podré decírtelo?, ¿me dará la nafta?, como dicen en el barrio. El Diene y la favela que es Mevir, la fábrica de ingenieros que alguna ve supe decirle.

Así pues sí, como repito, después de ese vino con un amigo, y un no sé que hacer para un luego que todavía no existe, que ya yo estoy creando en este mismo momento mientras escribo, y te espero. Halla afuera el mundo con sus dudas y sus ilusiones. Mejor quedarse acá con el peligro de leerte, y ver lo que sos de verdad.  que quizá no seas lo que quiero, ni yo lo que esperas.

viernes, 10 de octubre de 2014

salpicón del hoy -de verborragia-

Parece que al fin, era acá. Ese nombre de esta ciudad que en calles de Bolivia vi, cuando venía llegando del norte, también en el mostrador de esa película americo-mexicana (?), de la que no sé si alguien salió vivo. Hoy, ayer me perdí y hoy me encontré. Esos tormentos que nos arremeten y nos meten en cruzadas de las que a veces parece no podemos salir. Al final se encuentra ese alivio, en brazos hermanos, que ya se conocen, de repente en algún mostrador, o en alguna plaza bajo el mismo sol, a no se cuantos kilómetros de casa.

Aliviarse, dejarse estar. Darse el lujo de caer rendido ante algo, alguien. Merecer una sonrisa de otros labios, o quizá de algún niño que pasando te mire extraño, sorprendido ante tanta novedad.

Pues así parece al fin. La nave va decía Pedro. Al menos por este instante y ya con eso alcanza, porque aquí y ahora es dónde vivo. Dónde estoy, donde elijo.

domingo, 31 de agosto de 2014

la lengua va desnudandole el corazón

Capaz que es eso, sólo. Aunque sean un par de desesperados que se enloquecen por sentir, y no cargarse. Yo no sé. Si lo que quiero es seguir caminando, y andar, tener la certeza de que no me equivoco. Y todavía no me puedo acordar de esa canción entre tantas que se hizo ayer en un mostrador, que al ir andando dije que era una más para decir.

Ahí está en una caja ese individual con tu nombre. Quieto y enredado entre mil hojas y varios cuadernos, junto a otro que se queda.

Un acordeón se mueve a ritmo electrónico, lere lele lere lelelele.

Ya tengo ese pasaje a Buenos Aires, y alguna melodía que se va a ir arrimando. Deseos de buena suerte, la panza llena, el pecho abierto, ardiendo y ese temblor, de que vas a estar y no sé que pasa.

Vengo recordando que ya sé perder, que doscientos monos hay en mi ventana, y algunos se ríen de mi. Cuantas flores y un papel, que milagros ya se fue, duele un poco más y más saber que milagros ya no estará. Esa canción que hice candombe, como tantas otras hoy, y ayer, y pasado. Y mañana, carajo. Ese holor a humo denso y de niebla, ese frescor en la garganta y en el tacto me dicen que te voy a volver a ver, y que quiero ser yo, porque sino no sirve, ni a vos ni a mi.

Par de desesperados, esa frase quedo. Es que somos un par, que se desesperan de no saber, de esa pregunta de que porque volvés tan temprano a tu casa, sabiendo que no vas a dormir. Ahí hoy me decís uno, que cantar era lo tuyo, o lo mío, y si. Esa botella que llevo tanta vida líquida, ese lugarcito donde todo resuena, y retumba, y vuelve. La mano de un viajo amigo letrista, de un pirón de colores, que escribía de árboles y montes sin raíz.

Suena ese tango, porteño. La traición en carne viva, y hoy me cantaron otro. Tose, raspa. Es tanto dolor en el cuerpo que te hace gemir, gritar.

Con ese brillo involuntario que atropella. Besaste las penas y al pasar, se alimento de historias para decir. Puto desencuentro que armó el trono, de la desidia, del no saber. Del andar evitando nombres y miradas, razones de ser y sentir.

Hay que volver a veces, dejar ese lugar para reír, si hay que salir. De que otra manera puedo reir o buscarte, si es que no sé ni se entrega. Si es que ando sólo de a veces, y de a ratos con miles, que a veces soy solo yo, y mi forma. Me piden que me calle a veces, de a ratos me dicen que es ego y yo sólo quiero ser, porque al final si no soy yo es otro, y justo en ese momento se me ocurre que puedo ser yo, y expongo, como esa misma vez que tanto escuché a ese que hablaba, y le di la razón asintiendo, sintiendo, de anormal.
Hay un par de miradas que vuelan, que dicen, ojos que hablan y que me miran ser, me descrubren, y yo tengo tanta cosa por hacer, tanto lío.

Ellos dos, riendo a carcajadas. Ellos dos, le ganaron al mundo.

Se va Montevideo, chau adiós Uruguay, tus bondis, tus plazas, tu gente desmorrugando, tus mates y tus -bo-. Chau adiós a tus rumbos y tus flechas, a tus calles de nombres distintos por ser del otro lado, a tus rinconcitos de sol.
Familias, fronteras, responsabilidades, poesa, prisiones.

Se va de este pequeño lugar de lenguaje numérico esta existencia a volver en papel, a dejar el veneno sobre ese árbol muerto que mate para vivir, hasta que aprenda a vivir yo solo, y del aire.

Ellos ya son libres, y le ganaron al mundo.

sábado, 30 de agosto de 2014

Y yo parto hacia mi, y no hacia tí. Ahí voy. -Segundo tiempo-

Fue un viaje séptico, aún pensando en ello, y en como van los tildes. Estaba la misma bicicleta, este tipo me dice que it´s ok, y yo no tengo ni idea. Vos queres que me decida, y yo no puedo. Hoy uno dijo este tipo sabe tocar y cantar, se mueve. Sin conocerte, sin conocerte, y eso es lo peor. Yo te hice una idea, como aquello que quería que fueras y no fuiste, porque se rompió en todo aquello, en lo demás. La mentira seca por los llantos del fracaso, y aprender, lo real que da la vida.
Hoy mi sobrino usaba una arandela de púa, y yo reía ante como iba bajando el nivel de cada, generación tras generación, este es el mismo, yo sabía que me tenía que quedar fueron frases que hoy sonaban.

Llegándose a suicidar, el descubre un viaje nuevo, si yo nazco al morir, la muerte vida. Relumbrando suenan esos alambres, que tienen una piola y otro acero enrollado, hoy me discutía este pequeño yo, que hacia pequeños coros. El adiós en verdad no es real, lo verdad en real hace mal, mata la vida, y los dedos se deslizan solos, la muerte es vida. Suave punteo que me lleva sobre la rambla, en esos atardeceres en los que pare, para llegar a mi casa y ver otro mundo, como otro cielo se abría, y un perro.

No me encierren por favor, la recuerdo como si fuera hoy. De que manera vas a venir ahora, en que forma.¿Con cuanto peso y cuanta blancura?, y ahora me voy, tranquila caminando, si se que cuando llego estás en casa, en mi cama, y te puedo abrazar un poco, y verte despertar, o que con tus suaves besos me vayas iluminando ese día que puede estar frío pero que no importa porque estás vos con tu cuerpo.

Una y mil canciones. Negrita Martina, ese suerte que sonó desde arriba de un bondí y nunca a destiempo. ¿Tanto tiempo para que?. Si al final sos la risa que completa la mirada, el estar. De esa otra forma, en esos momentos. Hay una luz a cada paso, repetía este loco con vientos y viola rasgando de a poco. Me cuesta tanto leerte, y ni siquiera intento eso. Veo que haces para ver como me muevo, porque a veces e caigo de aquello, y algún estado de vino y candombe me hace volver, y sentirte de nuevo cuando te cuanto.

La nave va, de nuevo, Pedro nunca se canda de decirlo, y hoy busqué la luna, me fijé en cuanto resplandor emitía esa ciudad cercana, pero ví a Orión, hablé a la vuelta con mi singra y dos amigos, diciéndoles lo que me parecía que no es. Llegué con las pelotas, y yo reprpchándole al otro si tenía tantas como para hacerme callar.

Uruguay, la cueva, un lugar para estar. Donde te sangro a vos y aparecen canciones con coros, la garganta se duele, y vos, siempre, siempre estás.

viernes, 29 de agosto de 2014

show del no se qué - Entretiempo-

De eterna verborrea, de ser. De andar buscando a uno y al resto, en otras cosas, en todo, a cada instante y a cada momento, en cada libra, en cada acorde. De caminar una ciudad entera y sin que importe, sin que pese, porque ahí estoy yo, y hay que hacerlo.
De quedarse mojado una noche y dormir, porque al otro día sé que el sol seca al instante, y va a haber un cielo y un poco de mar para mirar, con los pies en la arena, y eso que te suena, y hasta rima. Vos.

Quizá hasta me duele saber como van a ser las cosas, que me pregunte si cada paso que de, es el correcto para llegar, porque ni loco escribo que sea el lugar donde deba estar, ese lugar es este, hoy.

Termina ese tema que era el de arrancar y entrar a las ciudades, ahora hay que salir, porque es el día, para siempre.. ya siempre hay tiempo de volver.

Siguen pasando temas, y vos sos la causa, lo que me ata a la tierra, y yo que quiero ir corriendo a ese bar, que me vengo aguantando porque creo que todavía es muy temprano, y este tipo canta no me dejes corazón, no me dejes.



de andar como ando, sin rumbo

Mil cosas, mil veces. El mismo fósforo que usa para el incienso, prendió la pipa. Montevideo se portó bien, hermosa. Me dio días de aprender y andar, de mirarla, de sentarme bajo su sol y escuchar a esos edificios hablando, a esos motores crujiendo con varias cabezas que acompañaban el sonido de mi tambor. Varios ojos que se abrieron y varios coros que se hacían bajito, que luego agradecí.
Mil y una frase, una melodía, y vos. Que ya desde acá de nuevo, estás en la vuelta, porque sé que vas a estar en ese mismo lugar al que llego.
Un encuentro de sorpresa que se hizo humo de flor. Que me siente a contarle a mi madre como me fue, y ella me escuche, y se alegre.
Ahora el cuarto se adorna por una mochila que está lista para ser armada, otra vez a ese lugar dónde la primera vez que fui a cruzar esa gran avenida me asusté.

Suena esa canción, una voz grave habla de despertarse con vos, y que hay sol que creer en lo que sos, y yo dejarme deslumbrar, y yo me muero por llegar. Que loco cuanta vida puede haber escondida bajo la alfombra, o cuantas miradas rotas iban en los ómnibus este Miércoles. Contra la ventana suspiraban de sosiego los corazones que por nada se animaban.

Estoy a punto de escribirte, y no se qué.Si estamos así porque queremos, o si tenemos que hablar, de algo que cuando me preguntes seguro te diga que no tengo ni idea, y sólo me entregue a esperar a que hables, creo.

Hoy esperé para esto, ni ayer, ni pasado. Va a ser hoy el día del medio. En dónde yo esté ahora y cuando vuelva, porque antes venía juntando, y mañana me voy a terminar de romper, porque es fiesta. Tengo la letra de una canción, que quizá mañana crezca y se haga más tajante, y la cante así apretada, como ese tango hoy, para cinco personas, y una acústica soñada, mientras rodaba por Dieciocho de Julio.

Desesperado par de desesperados, que corren sin saber que hacer, que se esperan porque no saben como actuar, que dudan. El amor es frágil y se incendia, ángeles de la ciudad lo recorren y lo esperan, hay tanto rock en el aire.

Llamé a mi hermano para pedirle que saque el pantalón del freezer, a los dos nos sonó raro, y nos reímos. El que se sorprende y me pregunta, y nos hablamos.

No hay una lista de cosas pendientes, cada una en su lugar irá llegando hasta que salga de nuevo, y una vez más esa ligereza me empuje al caminar, y al sentir.

Voy a dejar el resto después para el segundo tiempo.. como hoy hablábamos con esa Guitarra, que estaba del mismo lado del que me dijo que mientras haya para la comida todo bien, mientras yo le decía que si salía para el vino más que alcanzaba. La calle, sus días, los locos que las conmueven, que las arrastran, que las llevan. Hay historias, penas, olvidos y amores, estamos nosotros, estoy yo.