-Hoy vi una tijera en la pared, o lo que sea. Era un opaco
marrón, algo acabado, y un contraste bronce, metalizado. Hoy vi una cara, en
una foto. El señor estiraba su largo brazo mostrando el puño del saco,
escondiendo su bigote. Hoy las locas rayas no aparecen, se fueron, por la
muerte, buscando espacio. Hoy los ojos son como bolas, cristalinas, impuras,
tediosas. El cuerpo parece petrificado, nadie dijo quién era, eso o aquello.
- Así era esta noche, no podía creer lo
que había pasado. Su mente nunca pudo imaginar tal cosa, en ningún mundo. Ya
van ciento cinco horas, tanto tiempo sin dormir. - El motor se recalienta, se
escucha un grillo y un perro mientras un
mosquito pasa por su cabeza pero esta noche ni siquiera le importa. Puede que sea la última – Más, más y más
pedía esperanza pedía a los astros pero al día de hoy ya le parece que le
ignoraban, antaño era el rey de las tierras, hoy se había reducido a escombros,
y nada parecía importarle. Era el resultado de una noche oscura, de trance, y
vaya a saber si las palabras se atreven a nombrarla de nuevo, siquiera en
alguna parte.
Sin palabras. Me encanta la descripción que has hecho, la has reflejado a la perfección.
ResponderEliminarConsejo: Escribe más ;)
Saludos desde www.suspirosenformadepalabra.blogspot.com
Herminia