miércoles, 23 de julio de 2014

por una pena loca

-No puedo ser con vos otra cosa que no sea yo- te dije. Y te pedí perdón. Es que nunca pude mentirte, ni sacarte. Uno va aprendiendo a amar caminando y cuando tropieza todo parece tambalearse.

Yo ahora busco un lápiz, una hoja y me encierro en acordes de guitarra. Quizá intente hacer que mis dedos aprendan a hacer otra cosa que escribir de vos, cuando solían llenarse de tu recuerdo o tu presencia, bajo el cielo de Brasil o el frío de Córdoba. Quizá mis manos estén algo rotas y mis ojos algo cerrados, y yo sólo busque meterme en seis cuerdas y melodías que me hagan dormir.
 Por lo menos hoy.

No puedo darte lo que esperabas, lo que me pedías, y eso te decepciona, te derrumba. Yo no puedo ser lo que vos quieras porque para amarte así tengo que ser yo. Indefectiblemente yo, como decía Cortázar al sentirse idiota por admirar los mimos y emocionarse terriblemente hasta el llanto con la actuación de los actores, mientras el resto sólo aplaudía. Para amarte así como supe amarte tengo que tener campo para correr y un sol para jugar, tengo que poder sentir mi espalda sin carga, tal como ahora. ¿Que se yo si me estoy equivocando?, si sólo estoy siendo. Sin lastimarte y sin prometerte nada, porque yo no sé que es lo que va a pasar, yo estoy acá, ahora. Y poco más puedo decir.

Ya veré que hacer con tu recuerdo, si vas a volver empañada o tan cierta como aquella noche en la que volví a ver tus ojos mirándome, dándome luz. Ya veré que hacer de tanta letra viva y tanto espacio que tiene tu nombre en mis notas, en mis versos.

En algún rincón escondido y en silencio va a quedar el deseo, de volver a verte, cuando aparezcas.

Estás en mí tan cierta y viva como tu nombre. Vas y venís de a ratos con ese eterno vaivén del sonido del mar, como cuando supimos hacer nada más que gozarnos y vibrar al compás. Seguís adentro como viva llama que a veces quema, que a veces hiere, porque no te tengo acá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara