domingo, 17 de agosto de 2014

en el año de la fiebre. -conclusiones del día después de una hermosa guerra-

Recordar en letras es más fácil, no hay vuelta. Hoy vengo esperando el momento de cantar, que aún no llega, porque no lo he ido a buscar con tanta inquietud. Vengo manso después de dos días de guerra que con este ya son tres: ahora a la tarde apareció una invitación que confirmó la duda. Y voy. Como fui a vos o a cada cosa que me propuse.
Vos te regalaste y yo te encontré me decías.

Vi ese lugar mágico. Los restos de esas paredes que hace años un cura y un esposo derrumbaban con las manos. Esas ruedas clavadas en la tierra que con Ariel hacíamos de caballos, y jineteaba, él relataba con una elocuencia vaqueana, propia de radio. Yo le hacía burla, y miraba.

Estoy haciendo tiempo. Miro tu nombre, lo último que nos dijimos. Esta noche un mostrador me va a servir, una barra para apoyarme, y quedarme hasta que me den ganas. Le salgo.

No me interesa tener poder, si ese poder me transforma la piel. Vos sos vos, Rocío, y he borrado y he  escrito mil veces. Desde que vengo llegando, desde que me acuerdo que Fernando me grita que sólo me pueden pasar cosas buenas. y esta es la frase que recuerde. Más que cuando aun entoné a full esa frase o ese verseo, en que todo el mundo quedó riendo, y era lo que buscaba. Más que cuando este acorde que suena y quiero que sea lo que sea.

Algún día vas a volver vos, distinta, de otra forma. En suave mambo como apareciste aquella noche y te hice reír de imprevisto. Aquella noche en que fuimos a buscar hielo por no quemarnos de calor, y yo no me acuerdo.

Leo lo que escribo me decís y yo no sé hasta que parte. Si en verdad me ves a esta hora mientras vos apareciste cuando salí de ese bar de nuevo, con la garganta ardiendo, de tanto sangrarte.

Llegué y no calcule ni la hora. No me acuerdo como fue que salí desde esa puerta en la que algún día se supone voy a poner un vidrio, ni en como entre a esta cama, en la que no estás. No me acuerdo si fue sólo o si algún bandido fue acompañando el paso. Había una película de una moto que tenía un motor de helicóptero. Simón me acompañaba y yo vino tras vino iba tirando alguna. Si me acuerdo de la luna, que salió, pero no la miré como si hubiese venido sólo.  Al salir le dije a mi madre que no me gustan que me sigan y nos reímos.

Todo un jeito.

Estoy siendo yo. Indefectiblemente yo. Me arde la garganta cada día y hoy va a descansar un poco. Me levanté consciente, yo. Se me fue la hora. La bici se va a quedar y yo me voy a pie, y mañana en tren.

Quizá algo haya puesto mientras llegaba, y no me acuerdo. Quizá algo largué como para acostarme algo más liviano. No sé.

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"Póngase sereno, y apunte bien Usted. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre." Ernesto Guevara